El pasado día 4 de mayo, nuestro compañero y miembro, por La Herradura, de la candidatura de Adelante Almuñécar – La Herradura nos deleitó con un emotivo discurso.

Aunque la prensa se hizo eco del mismo y Costa Digital lo publico, nosotros hemos querido recuperarlo para los que no hayáis podido venir. También si lo preferís podéis verlo en vídeo en este enlace o en nuestro canal de Youtube

Hoy tengo que haceros una confesión. Lo admito, soy una persona creyente. A muchos os sorprenderá esto. Pensaréis que alguien con mis ideales no puede ser una persona de fe, pero lo soy. Soy creyente con rotundidad, con convicción y sin miedo a expresarlo públicamente.

Pero no creo en dioses. Tampoco creo en patrias ni banderas. Y mucho menos creo en reyes. Yo soy creyente en las personas.

  • Creo en la igualdad y la solidaridad de la gente corriente.
  • Creo en los abuelos que mantienen a hijos y nietos con una pensión de vergüenza.
  • Creo en esos vecinos que se ayudan mutuamente para salir adelante cada día.
  • Creo en la gente que lucha en las calles los derechos que disfrutamos todos.
  • Creo en sindicalistas que defienden el pan de sus compañeros.
  • Creo en los que pagan sus impuestos aquí y en los que salvan la vida de los que vienen de allí.
  • Creo en los que excavan en fosas, desenterrando la dignidad de mi tierra.
  • Creo en médicos, enfermeras, maestros, policías, bomberos, agricultores, taxistas, albañiles, comerciantes, desempleados.
  • Pero también creo en los que no se definen por su profesión, ni por su género ni por su ideología. Porque creo, como Federico, en un chino bueno antes que en un mal español.
  • Creo en la diversidad, en la mezcla, en el color.
  • Pero, sobre todo, creo en los que nos quieren iguales y no en los que nos señalan como diferentes.

Es por estas creencias por las que estoy aquí hoy, rodeado de feligreses de mi misma parroquia humana, y es por estas creencias por las que formo parte de este proyecto.

Almuñécar y La Herradura tienen muchos siglos de historia a sus espaldas y, a día de hoy, están formadas por miles de personas, cada una con sus problemas, sus inquietudes y sus quehaceres. 

Mucha de esta gente no ve que sus problemas diarios estén siendo atendidos por los inquilinos de su Ayuntamiento. Comprueban como cambian las corporaciones municipales y sus quejas siguen intactas, sin que nadie les ponga remedio, independientemente de las siglas que representen los gobernantes del momento.

Además, también observan, indefensos, como algunos de sus cargos electos utilizan sus puestos para beneficio propio y de allegados. Y es entonces cuando se resignan, se desesperan, y caen en la generalización de que todos los políticos son unos ladrones y unos corruptos, que da igual a quién votes, todos quieren el cargo para lo mismo.

Nosotros sabemos que no es así, así que sobre nuestros hombros recae la ardua tarea de demostrarlo.

Cualquier persona de izquierdas sabe que su ideología persigue la igualdad y la justicia social, la búsqueda del bien colectivo por encima del individual. Muchas veces nos creemos poseedores de la razón y desde nuestro peldaño moral nos convencemos a nosotros mismos de que nuestro mensaje y nuestra filosofía son los correctos, pero luego nos rascamos la cabeza asombrados cada vez que salimos derrotados en unas elecciones.

Esa batalla ideológica a la gente, especialmente a nivel local y entre los más jóvenes, no le interesa. Queremos convencer de que nuestro mensaje de izquierdas es el correcto, pero tal vez sea el idioma que utilizamos para transmitir ese mensaje lo que esté fallando, y por el que la gente no termina de querer escucharnos.

Recientemente hemos visto como partidos de siglas nuevas cargados de telarañas viejas han sabido hacer llegar su peligroso mensaje a millones de personas. Su mensaje no es el correcto, pero tal vez han utilizado un idioma distinto al nuestro.

¿Y qué podemos hacer para hablar el mismo idioma que la gente? Esa es la gran pregunta.

Creo que nuestro idioma deben ser nuestros compromisos y nuestros actos. A nivel local no hemos gobernado nunca este Ayuntamiento y tal vez ese sea el problema, que la gente no nos ha visto gestionar de una forma diferente el municipio, y por ello será más difícil convencerlos para que nos brinden esa oportunidad.

Pero la gente no es tonta, y sí ve como muchos integrantes de este grupo se llevan partiendo la cara en la calle por sus derechos muchos años, defendiendo sus trabajos, protegiendo sus casas frente a bancos criminales, manifestándose y dando voz a causas justas que nos afectan a todos.

Es cierto que conseguir ese apoyo en las urnas es una tarea complicada. Nos costará mucho más esfuerzo, más diálogo y más sacrificio que a otros conseguirlo, pero eso no quiere decir que no debamos seguir adelante. Tampoco quiere decir que no sigamos intentando conseguir unos servicios públicos y unas infraestructuras de calidad, o no sigamos protegiendo nuestro entorno y nuestro patrimonio histórico y cultural. No quiere decir que no sigamos luchando por el bienestar de nuestros vecinos, por sus derechos. Y mucho menos quiere decir que no sigamos intentando demostrar que otra forma de hacer política en Almuñécar y La Herradura es posible.

Sólo quiere decir que nos costará más trabajo, pero, a la larga, también habrá merecido más la pena. Tengo fe en ello.

Adelante compañeros.

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