Pablo Iglesias dijo hace un par de días: «Cuando tenemos un hijo, lo anotamos en el registro CIVIL. No en el registro de propiedad»

En el tema de las vacunas, nuestros hijos son ciudadanos/as. Si vives aquí y quieres que tu hijo vaya al cole, al parque, a la playa o a clases de piano, no es una cuestión moral vacunarlos o no; es una cuestión de salud pública.

Si tu eres vegetariano, vegano o comes del sol, no nos importa. Pero tus hijos/as deben contar con una alimentación completa y acorde a sus necesidades como ser humano en desarrollo. No es una cuestión moral, es una cuestión de derechos del niño y salud pública.

Si tú eres inglés y tus hijos se escolarizan en un colegio público en España, tus hijos aprenderán español porque vives en un entorno en el que la gente habla dicho idioma. Si eres de Granada y te vas a Barcelona, es lógico que tus hijos aprendan catalán. No es una cuestión de adoctrinamiento, es cuestión de lógica y facilidad para el desarrollo en el entorno en el que te encuentras. 

Si tú eres un egoísta o un malafollá, da igual; tus hijos son ciudadanos/as. Que sean educados en la empatía, el respeto y la solidaridad no es una cuestión moral, es una obligación ciudadana y una cuestión de convivencia.

Y sí, a la sociedad le jode, pero no puede evitar que tú tengas un pensamiento de mierda como es el fascista. No podemos evitar que seas racista ni homófobo. Pero tus hijos son ciudadanos/as. La escuela pública debe asegurar que los niños y niñas aprendan que existen diferentes culturas, religiones y, por supuesto, identidades y orientaciones de género, sexuales… (estaría muy bien que en esa identidad se aprendiese un poquito sobre conciencia de clase, pero no vamos a pedir peras al olmo). 

No es una cuestión moral o una decisión que tú, como padre o madre, puedas elegir, al menos, en la escuela pública. 

Luna Fernández Muñoz

Tus hijos/as son ciudadanos y se debe asegurar que tengan un mínimo de conocimiento, y si es posible, respeto hacia los demás. También tienen que ver cumplido el DERECHO a conocer las opciones que tienen como personas, para poder desarrollar su identidad, con autonomía y confianza en sí mismos/as, sin miedo a que en un futuro un adulto como tú les insulte, humille o agreda de la manera que sea; el derecho a vivir su sexualidad con libertad y seguridad. 

No es una cuestión moral; es una cuestión de convivencia social, de derechos humanos y de salud pública.

La educación escolar, reglada, pública, es una cuestión de Estado. Y la manejan los profesionales en la materia. Dedicaos a velar porque vuestros hijos e hijas estén limpios, sanos, seguros, bien alimentados, y a trabajar en la parte educativa que os toca que, por supuesto, es mucha. Pero las cuestiones BÁSICAS y que atañen a la sociedad no se cuestionan ni se discuten. 

Y si no, al colegio de pago, católico, apostólico, romano y retrógrado. Ya está bien de pintar de libertad lo que es un ataque a los derechos básicos.

Por cierto. Esto es una reflexión, no es para dar bombo a algo que no va a llegar a nada. Porque los docentes se pasarían por el forro algo tan absurdo. Porque hay algo que sí se elige: se llama libertad de cátedra. 

Luna Fernández Muñoz

Historiadora del Arte

Compañera de Adelante Almuñécar La Herradura

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