En 2009 nuestro querido compañero Nicolás Maraver escribía la siguiente nota:

Hace ya casi 30 años que ocurrieron cosas en Almuñécar que son desconocidas por aquellos que en aquella época estaban en la más tierna pubertad y adolescencia política. Y resulta que el otro día, buscando unos papeles que no encontraba, me encontré con otros que pueden ayudarles a conocer la historia reciente de Almuñecar, habida cuenta de que alguno, que siempre gana, intenta manipular escribiendo y falseando la historia, utilizando recientemente la eterna complicidad de serviles y genuflexas escribanías al dictado de la voz de su amo, quien paga los salarios de sus miedos en los comentarios de periódicos digitales. 

Se trata de tres artículos, (que ahora digitalizo) escritos por Jerónimo Páez, entrañable amigo del colegio de nuestra niñez, denunciando en el periódico Ideal la corrupción político urbanística de entonces en Almuñécar. «De aquellos lodos, vienen estos barros», todo sea al objeto de intentar evitar, si puedo, aquello de que quien desconoce la historia está condenado a repetirla.

URBANISMO EN ALMUÑECAR Y SALOBREÑA, HISTORIA ENTRE BASTIDORES (1)

El abogado granadino Jerónimo Páez López ha redactado un escrito en el que resume sus opiniones sobre la polémica desatada en torno a las supuestas irregularidades urbanísticas de la costa.

IDEAL publicará en tres partes dicho trabajo, ya que considera de interés para sus lectores el que conozcan la versión completa de Jerónimo Páez sobre este tema, de cuya polémica, que aún perdura, ha sido el principal promotor. Este periódico siempre ha abierto sus páginas a todos los temas de interés de nuestra provincia; lo hizo en su momento para este debate sobre el urbanismo de la costa y aquí han aparecido muy diferentes puntos de vista sobre este controvertido tema. En esta ocasión seguimos esa misma tónica de apertura para las opiniones del abogado granadino, al mismo tiempo que manifestamos, una vez más, nuestra disposición para recoger otros puntos de vista que conduzcan al conocimiento por parte de nuestros lectores de un tema que interesa al bien común.

Jerónimo Páez. 27 de Marzo de 1983

LA POLITICA DE LAS TRES «PES»: «PLATA AL AMIGO, PALO AL INDEFERENTE Y PLOMO AL ENEMIGO»

Muchos lectores de este periódico habrán quedado sorprendidos de la virulencia con que algunos señores de la ejecutiva provincial del PSOE (Benavides, Daza, etc., no menciono por delicadeza los ya fallecidos) han respondido a las denuncias existentes sobre las irregularidades urbanísticas de los Ayuntamientos de Almuñécar y Salobreña, de las manifestaciones de que no existían y de que todo ello no era sino una operación para derribar el proyecto político del congreso de Santa Fe.

Al parecer, nada de lo que se ha dicho y probado tiene mayor importancia y a toda esta ceremonia de confusión sólo faltaba añadirle las conclusiones de la comisión de encuesta, que ha publicado este periódico, y que lo menos que se puede decir es que o son broma o una tomadura de pelo, como luego explicaremos.

Como quiera que fui el desencadenante de esta polémica -al menos en su versión actual- y además he sido citado varias veces en la misma y en este periódico de forma directa o indirecta creo que es obligado informar, resumir y dar a la luz los curiosos datos de la misma, al menos para que a los lectores puedan conocerlos y juzgar en consecuencia.

En sus comienzos esta historia me interesó. Entré en ella al hilo de los ataques que iba recibiendo. Desconocía su envergadura y la gravedad de las conexiones. No podía ni sospechar cuanta gente estaba implicada y lo que empezó por una denuncia de incompatibilidades terminó por ser la historia de mercado de intereses e influencias, tanto económicas como políticas, que quedé asombrado. Posteriormente, tal ha sido la osadía de los intervinientes, su capacidad de manipulación de los hechos y el bochornoso espectáculo de la comisión de encuesta, que me siento anonadado de lo que conozco.

 MARAÑA POLITICA Y ECONÓMICA

 Esta historia comenzó así:

 El pasado mes de diciembre publiqué un artículo en el que denunciaba la actuación de los Ayuntamientos de Almuñécar y Salobreña, ya que a mi juicio, existían una serie de incompatibilidades en algunos de sus técnicos y asesores que creía necesario clarificar.

A dicho artículo respondieron el arquitecto municipal de Salobreña, Don José Millán Gonzalez, y el alcalde de este mismo Ayuntamiento.

Mi sorpresa fue mayúscula. Tan evidente era lo que había dicho y tan simple la postura de cualquiera que no tuviera nada que ver con mis denuncias, que habría bastado una simple comprobación de los datos existentes y haber tomado las medidas correspondientes.

Ante las acusaciones que se me hicieron por una y otra parte y ante las increíbles manifestaciones de que no eran verdad, opté por investigarlas y descubrí una maraña política y económica que se regía, tal como ya he dicho, por la máxima política centro americana de las tres «pes»; plata al amigo, palo al indiferente y plomo al enemigo.

En consecuencia, contesté diciendo que no solo era verdad, sino que, además, en Almuñecar y Salobreña se había encargado el «Plan de Urbanismo a un arquitecto que era promotor de obras y propietario de importantes urbanizaciones en la costa», y para colmo, dicho señor era, además, arquitecto municipal de Salobreña y lo había sido hace poco de Almuñecar. Relacioné, de acuerdo con el Registro Mercantil, las sociedades de su propiedad, que son «Iberbrick», S.A. e «Interobiecta Granada S.A.».

Dije también que «Iberbrick S.A.» era propietaria de importantes urbanizaciones y promociones, tanto en Almuñecar como en Salobreña.

No creo que sea necesario dar más datos. La propia comisión de encuesta ha reconocido la existencia de propiedades del Sr. Millán, de las irregularidades urbanísticas y de las incompatibilidades. Lo increíble de dicha comisión son las valoraciones y conclusiones.

Añadí que todo esto era inadmisible, ya que el arquitecto municipal podía o beneficiarse o hundir a la competencia. Afirmé, además, que lo más grave era que esta contratación se había hecho con pleno conocimiento de las Corporaciones y de sus dos alcaldes.

El Sr. Pérez Cobos, alcalde de Salobreña, en escrito que él firmó, pero parece que redacta el Sr. Jorge Martín, teniente de alcalde de urbanismo de ese Ayuntamiento, tuvo la osadía de manifestar que no había ninguna incompatibilidad y que, además, el Sr, Millán no era dueño de ninguna urbanización en Salobreña.

Posteriormente, no solo ha reconocido públicamente que conocía las propiedades del señor Millán y sus intereses, sino que como no se fiaba de él – dada su actuación en los antiguos Ayuntamientos- le mantuvo como arquitecto municipal para que «lo sacara del atolladero, pero vigilaba con cuidado lo que hacía». Sin comentarios.

Avanzada esta polémica, el alcalde de Granada (Antonio Jara) hizo unas declaraciones pidiendo que se investigaran hasta el final las irregularidades, dada la gravedad de las denuncias, y en caso de que no fueran ciertas, que se pidan las responsabilidades pertinentes.

Al señor Pérez Cobos no se le ocurrió otra cosa, a raíz de estas declaraciones, sino la patochada de declarar al señor Jara persona «non grata» en su término municipaly a la ejecutiva provincial del PSOE, que encabeza el flamante don Juan Carlos Benavides, meterlo en la comisión de conflictos por estas declaraciones. Ni una novela de Giovanni Guareschi.

Señores Pérez Cobos y Benavides: las declaraciones del alcalde Granada las suscribe cualquier persona decente de esta ciudad.

Por si fuera poco, el Sr. Pérez Cobos pretende de nuevo ser alcalde de Salobreña y la comisión de encuesta ha dicho algo así como que la gestión del Ayuntamiento de Salobreña en materia urbanística es intachable.

Pero si el tema del urbanismo en Salobreña era muy grave, el de Almuñécar realmente excedía los límites de cuanto uno pudiera sospechar.

Las irregularidades eran tantas, que no solo el arquitecto señor Millán era el mayor promotor de dicho término, sino el mayor infractor urbanístico, tanto en sus propias obras como en las que había efectuado para terceros. La historia del urbanismo en Almuñecar es la siguiente:

Por el año 1980, el PCE denuncia al Ayuntamiento la situación de posible corrupción en que se encontraba dicho Ayuntamiento, debido a la actuación del Sr. Millán y don Francisco Castillo Cervilla, su Aparejador, que estaba afiliado al PCE y que era presidente de la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento

De estas irregularices, públicas y notorias, se le da conocimiento al alcalde (Miguel Ávila) -en una reunión a la que ha desmentido su asistencia, pero que está mas que probada, ya que  tres o cuatro de los intervinientes lo han afirmado con pelos y señales. Hay que decir que en ambos Ayuntamientos los alcaldes son maestros en el arte de negar que conocen estos hechos y luego, cuando se han ido encontrando acorralados, reconocerlos.

En esta reunión, el alcalde llega a decir que, efectivamente, la situación es conocida, pero que como el señor Castillo es militante del PCE, es a ese partido a quien corresponde clarificar este asunto.

Tan grave es la situación, que el propio don Juan Carlos Benavides, teniente de alcalde de Almuñecar, considera oportuno meterle una carga de profundidad al PCE, que es, en principio el que queda peor parado en esta fiesta, a efectos de imagen pública, en el órgano de los socialistas de Almuñecar, boletín nº 3 «El puño y la rosa», diciendo lo siguiente:

«Si a esto añadimos…que la Comisión de Urbanismo, por obra y gracia de su presidente, Paco Castillo, se ha convertido en la sucursal del estudio de arquitectura del señor Millán, tenemos completado el cuadro. No queremos hacer astillas del árbol caído y asumimos nuestra parte de responsabilidad, pues los dos concejales comunistas desempeñaban la presidencia de estas dos importantes comisiones (Urbanismo y Obras y servicios de obras municipales) con nuestra conformidad.»

Cualquier lector quedará impresionado de estas manifestaciones de dignidad, entereza y autocrítica del señor Benavides. Mezcladas, eso sí, tal como le caracteriza, con una cierta dosis de oportunismo, ya que era engancharse a un carro del habían empezado a tirar primero otros y, sobre todo, después de lo que a continuación sucede.

Dicho señor Benavides ha tratado de denigrar personal y profesionalmente al hombre que primero denuncia, hace tres años, todas las irregularidades y que se llama Nicolás Gonzalez Maraver, persona que merece sin lugar a dudas, toda clase de respeto, por su entereza al denunciar estas irregularidades.

El Partido Comunista de España interviene y obliga a que cauce baja el señor Castillo Cervilla, a pesar de todos los conflictos que ello le supone. Qué lección de dignidad. Esta polémica no habría llegado tan lejos, si otras ejecutivas de partido tuvieran de esta palabra el mismo concepto.

Ya por entonces, el revuelo era enorme. El Partido Socialista de Almuñecar domina en forma absoluta el Ayuntamiento y, «aunque no se lo puedan creer, después de todo lo anterior, de la denuncia de las irregularidades, de las acusaciones de posible corrupción que el propio señor Benavides había publicado, se contrata al señor Millán Gonzalez como arquitecto municipal y se le encarga el Plan de Urbanismo del municipio»

Me imagino que muchos lectores me dirán que no es cierto. Que no les cabe en la cabeza, que no es posible que alguien denuncie públicamente a un profesional diciendo que utiliza el Ayuntamiento en su propio beneficio y que después se le contrate como arquitecto municipal y se le encargue el Plan.

A raíz de esto, empieza -y es lógico- el desmadre. El propio arquitecto municipal es el que tiene que dar licencia a sus competidores o, por el contrario, denegarla. Es el que califica los terrenos urbanos o rústicos, es el que acelera o demora las licencias de sus competidores y así sucede que quien se pone bajo su órbita no suele tener problemas y al que no dobla la cerviz se le machaca y, asómbrense, el propio Ayuntamiento pretende hundirlos. Es decir, el Ayuntamiento terminar por legalizar lo ilegalizable si afecta al Sr. Millán y pretende demoler otras promociones por infracciones que incluso la Sala de lo Contencioso ha considerado que no existen, ejemplo, el caso de la Urbanización «Las Petunias».

Todo lo que se cuente de la actuación del Ayuntamiento de Almuñecar resulta increíble. En Salobreña, por otra parte, con una u otra excusa, en tres años no se dan licencias a la competencia, mientras que las promociones del Sr. Millán no tienen problema alguno, ni las de sus allegados. Lo que se ha hecho con los Planes de Urbanismo en ambos Ayuntamientos y cómo se han calificado los propios solares y los de terceros en los avances del Plan ya se lo pueden imaginar.

Pero quiero retomar el punto de partida, porque el problema no radica en que haya ni una ni trescientas infracciones urbanísticas. En todos los municipios las hay. El problema está cuando el propio Ayuntamiento está implicado en ellas, cuando contrata como arquitecto y le encarga el Plan a quien tiene puestos intereses propios, porque eso es darle la posibilidad y el poder de que perjudique a terceros.

Tan curioso es este tema, que recientemente me llamó uno de los dos miembros de la comisión de encuesta, don A. Manuel Ramírez Rueda, preguntándome si tenía algún dato más. Me sonreí y le dije que no hacía faltan falta más datos, que ya conocía los resultados -se habían filtrado mucho antes y se pude decir que se conocían antes de empezar -y que daba  igual lo que se aportara, ya que, según ellos, las infracciones eran legalizables. Le indiqué que el problema no era de infracciones, sino de incompatibilidades, y le dije: «Imagínate que el alcalde de Granada nombra a uno de los dos promotores más importantes de esta ciudad como arquitecto municipal y le encarga el Plan. Su respuesta fue inmediata: «¡Hombre, eso es imposible!». Le volví a contestar: «Bueno, pues eso es lo que ha pasado en Almuñécar y Salobreña«. Me dijo: «! ¡Es que el propio Sr. Millán nos ha dicho que el volumen de sus inversiones es la mitad de lo que tú dices!». Añadí: “¡Qué más da que sea algo menor!» Contestó el Sr. Ramírez: «La verdad es que en esa vía nosotros no hemos investigado, nos hemos limitado al análisis de las infracciones». ¡De circo!.

Por cierto, dicho señor estaba muy preocupado -esa creo que fue la única razón de su llamada- porque en la Radio se había dado la noticia de que en Albolote (donde él es concejal) habían propuesto al hermano del Sr. Millán como arquitecto y a su cuñado Luis Daza como asesor, a pesar de la oposición de parte de la Corporación y del Alcalde. Era para estar preocupado, pues no deja de ser extraña tanta insistencia en dicho nombramiento y que ahora resulte que se le nombre para clarificar actuaciones conectadas con personas que tanto ha apoyado. Imagino que no sería por esa razón por la que le han contratado como Interventor del Ayuntamiento de Loja. Curioso nombramiento. Que sepamos, este señor no es precisamente experto en esta materia. Lo de plata al amigo, en esta historia, llega a cotas insospechadas, como luego verán.

Jerónimo Páez

Continuará …. en ….   1983 Capítulo II – «Y como se ha repartido el urbanismo de la provincia de Granada»

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